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domingo, 14 de septiembre de 2014

TOMADO DE LA BIBLIA: Recordando al Poeta en su cumpleaños

En el cumpleaños del Poeta Eduardo Díaz (15 de septiembre) uno de sus tantos textos y reflexiones respecto de la política chilena.  Desilusionado, molesto, triste, escribía estas líneas el año 2006. Y un poema de Guillermo Ross Murray recibido por correo el 2008.


TOMADO DE LA BIBLIA


No me di cuenta cuando dejé mi sombra atada al caballo. Esa ha sido la razón de toda mi tragedia, alguien enterró una estaca en la sien de mi pobre sombra y volaron de allí centenares de aves irreconocibles

Era tarde, los ojos de mi sombra hervían de pena y congoja...

El Dios de los creyentes es mi testigo
tengo al santo Ayatolhá Jomeni
Jesucristo y los cristianisimos criminales del Opus Dei me avalan en este testimonio
el santo varón Marqués de Sade es mi consejero.

Tras un proceso de abrasión de viejas madrugadas chorreadas de vino barato, murió mi sombra

Desde entonces mi cuerpo decae, muchas tardes, cuando  la ciudad se ilumina artificialmente, tras los postes, inconscientemente, busca mi sombra y se pone a aullar tristemente.

El aullido causa una ulceración profunda de cuanta sombra existe, el país se ha convertido en una llaga enorme con esa quemadura feroz e irritante causada por mi cuerpo sin sombra.

Se asentaron en mi piel unas extrañas flores enanas cargadas de una fragancia misteriosa que enceguecía a quien la aspiraba; el jardín no paraba de aumentar, y a medida que aumentaba más y más ciegos pululaban extraviados.

Los cientos de aves carnívoras salidas de mi finada sombra eran una especie de jotes mutiladores, primero mutilaban avenidas, esquinas y plazas, los ciegos aumentaban y los sordos que no querían oír se refugiaban en el parlamento o las casas de gobierno.

De pronto  las rapaces carcomían todo lo que les caía en su feroz pico, nadie pudo contenerlas; un ornitólogo las bautizó a dichas horrendas aves como PPD. Otras rapaces de la misma calaña fueron nominadas por otros ornitólogos como manus largae UDI, Tiramus Manus RN o las más roedoras de todas: las acomadatus christianorum PDC. Desde entonces son la peste de este amado país llamado Chile...  

Primitivo Terán Anza
15.11.2006


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Y este poema recibido por correo el 2 de abril de 2008:


... y encontré este viejo poema de mi amigo el poeta iquiqueño  Guillermo Ross Murray Lay Kim  que te envío:


QUISIERA CREER

                                            15 de sept. 1973 Antof.
        
                                     Yo...

                                      quisiera creer que se durmieron.    durante el crepúsculo, aquel sábado.

                                      Durante el crepúsculo, horario del amor escabullante y tenaz, yo quisiera pensar, que dormían frente al sol del puerto,
                                      cumpleaños de Eduardo, aquel sábado.


                                       Aquel sábado -nosotros- aún nada sabíamos y celebrábamos otro cumpleaños                              
de Eduardo: es una manera de decir: también de Eduardo nada, nada sabíamos y la cárcel ya era su guarida mientras camino a cerro
                                       moreno (dicen) eran muertos Nesko y Lula "por intento de fuga"

                                       yo quisiera creer en una pesadilla tonta; pero, mi dolor y desamparo son verdaderos                                
este sábado

                                           15 durante el crepúsculo.

miércoles, 23 de julio de 2014

El Mirón de la calle - El telefonito

EL TELEFONITO

Puchas compadre, todo Chile tiene ese aparatito. Oiga si hasta la Maiga, esa vieja que nunca se lava y menos se baña   y es más hedionda que  vertedero tiene uno.

Que yo sepa en la casa de ella, nadie trabaja. Cierto es que esos, los Fuente Seca, serán secos de todo, menos del bolsillo. Claro, nadie sabe el origen de los dineros con que ellos viven.

En fin, pareceré envidioso, porque los demás tienen, sin embargo, aunque me saco la cresta trabajando, no alcanzo para mantener uno.   Mi envidia, dice la Loreto, es como algo que se cocina a fuego lento, eso, es como la mezcla con la que se rellenan los alfajores de Pica.

Oiga, putas que son ricos los alfajores, mientras más días tienen son mejores y más blanditos, y cuando uno los hace la galleta parece piedra. El ablandamiento lo provoca el menjunje, ese que yo se, porque lo heredé de mi abuela Hortensia.

Cuando estaba sin pega estable,  harta platita gané, tenía una excelente clientela, pero cuando mejor iba el negocio, llegaban los cenachos y me detenían, metido quien sabe dónde, en que cárcel clandestina, me tenían una semana o más, cuando me soltaban, ya no tenía clientela alguna.

Mentes perturbadas después de una sesión de golpes y otros apremios, nos machacaban hasta el alma, allí se arrastraba en su dolor el pobre guiñapo humano, nos enmierdaban,  días después nos tiraron en un vertedero de basuras dentro de unos sacos. Todo ardía alrededor, felizmente escapamos de pura cueva, San Pateste nos salvó.   Al llegar a casa me encontré que una partida de alfajores que  quedaban, estaban todos con hongos. Ni el Cachilupi, mi perro favorito los quiso comer, el quiltro me miró como diciéndome, "putas, ni huevón pa' envenenarme."

Va uno en la micro.  Distraído.

Una señora que viene del barrio jaivón,  mira su celu, como si tuviera un tesoro en sus manos, observa a los que estamos alrededor, se cree el hoyo del queque la vieja, le da estatus alrededor de los picantes que no tenemos el consabido adminículo. Y la fulana es fámula no más. Pero igual, nos tachó de arriba abajo, introduce su aparato en un bolso descachalandrado de tevinil.

Oiga pero si cuando uno está en misa  ¡zás!   que suena uno de esos desgraciados aparatitos,  estamos en lo mejor conversándole al flaco Inri las cuitas,  suena el maldito.   La  beata moderna, sale muy paradita, como si tuviera un palo en el culo y a pelar por ese telefonillo móvil.

El Juanjo que es mi amigo vendedor de productos para la minería, un día estaba en el "Eros" con una minita, y ¡que suena el pajarraco!, estaba en lo mejor del merequetengue , toma al desgraciado, y desde otro lado alguien le pregunta si tiene repuestos para camiones. ¡Qué horror!   Todo quedó a medias, interruptus…. Pero si es para machacarse las bolas.


El modo solemne que adopta esta gente con la cosa esa en las manos. Hasta uno se imagina o sospecha, que es algún sabio, o un eminente intelectual.

Noooooo, no señor, nada de eso, si es sólo uno de esos amermelados que se las da de rico.

Por donde que tú vayas, chuatas, se parece al bolero ese que cantaba Lucho Gatica. Lo cierto es   donde quiera  te encuentres que suena uno… mi Dios, si sacan de quicio. Es nuestra inferioridad, nuestra mentalidad estrecha que nos viene de la colonia, herencia de los coños.

Te imaginas ir apretujado en el metro. Olvídate.

Esa peste del Transantiago. 

Es ahora cuando uno valora su provincianidad, nunca anda enlatado como sardina, o alguien te pasa a llevar o a una mina le corren mano. Y chuuu… la jodienda cuando una minita mueve el chico,  te ponís turnio huevón, más encima hay comadres que parece que dicen: "dame un kiss" soltándote ese escote de paro cardiaco como dice la Sasha en su poema "La Fiera". Agarraí papa y te llevan preso.

Pero si es el colmo, el chico Peralta haciendo clases todo inspirado, cuando un trío de esos moscardones telefónicos lanza sus gemidos de llamada.   Se paran donosamente las alumnas a responder y… el pobre Peralta debe interrumpir sus clases para que las lindas vayan a la voz del amo. O vaya a saber uno quién crestas las llama.

Mi pescador yerno, cañero fino, estaba pescando a orillas de la playa, viene
una ola, se agacha para evitar que lo bote la ola,  y… sale disparado el celular, adiós mi plata…

No falta el gil que hasta lo mea y lo caga, fue al baño, al sentarse, cae el aparatito al sanitario. Paisanito querido, no hay salud, ¿se imagina una llamada en ese momento y tener que embadurnarse con mierda para responder?   Es el colmo.

Yo creo que mejor, me voy  hacer memoria y recordar a mi tía Helena, que era más linda que la de Troya… ese será otro cuento.

Ah, la Maiga sigue hablando y gesticulando.


El Mirón de la Calle

El Mirón de la calle - Cuando llegan las noches de invierno

CUANDO LLEGAN LAS NOCHES DE INVIERNO

Por ahí vamos los que pasamos una extensa soledad en la vieja casa desguañangada, y sin afeites, pues lo años   como los que uno tiene también las destartalan.

Por cierto, cada vez que asomo al ante jardín, no falta esas consuetudinarias corridas de cortinas que delatan a la siempre sapa vieja del barrio que anda loriando que hace uno, suelo ver a más de una que no aguanta, y sale como que está barriendo, y no barre pero ni para su cumpleaños la casa.

El asunto pasa de la curiosidad malsana al pelambrillo habitual y sueltan las lenguas peor de largas que las que tienen las vacas y le descueran a uno hasta el alma. La Miriam "potito de alcachofa"   y la Putísima, como le dicen a esta deslenguada, aunque la vieja se llama Purísima. Bueno, tiene su cartel la "iñora"  a la que el pobre vecino Pinto adora, la sacó del prostíbulo del "Lola Puñales", la hizo señora y se la llevó a su casa humilde y muy decente.

Ambas me tienen entre ojos y lengua, una vez que me fue a ver la Rosa López   al segundo todo el barrio estaba enterado que a mi casa había entrado una "galla" re pituca y fruncida, encarterada y con bagatelas en el cuello simulando perlas cultivadas, pero si hasta el número de pie le habían calculado diosito lindo!.   Se le notan esos calzones que parecen hilos dentales, ya ve usted que las lengua de víboras, que me perdonen las víboras por la comparación, hasta rayos X tienen en los ojos que empelotan a cuanta fulana ven de las que viene a mi casa.

La Rosita me pasó a invitar al bautizo de su hija Fernanda de seis meses.

Oiga mi señora linda, esa si que fue fiesta, hasta me dio ganas de invitar a la Juana Mascarrieles, las mesas eran exageradamente grandes donde el comistrajo chorreaba de gusto pa' todos lados. ¡Chuatas!   Ahora me vengo acordar del viejo cuento de don  Joaquín Díaz Garcés (Anjel Pino) "El bautizo" que aparece en "Pájinas chilenas" que es una colección de artículos, narraciones y cuentos que el caballero escribió entre 1897 y 1907, que además cuenta con una serie de ilustraciones del famoso cura Pedro Subercaseaux. Claro, digo esto porque no faltará más de alguien que diga: mira el pelao   Mirón de la Calle, le copió a Díaz Garcés. 

Para evitar a los Fray Apenta de estos días, que por cierto no tienen la enjundia y el cacumen del viejo crítico literario y menos rozan siquiera la capacidad intelectual y crítica de Juan de Luigi.   Je… vaya, de dónde estos "críticos" de ahora van a llegar a los talones de los que ya nombré, habrán leído o sabrá algunos de ellos quién fue Omer Emeth, aaay, que Dios nos pille confesados.

Pero si, mi amigo conventillero, de que se comió se comió, y hubo comida hasta para chuparse dedos y bigotes, de esos mostos nuevos y chacolí de los mejores había en barriles de 500 litros, era como para que tomara un regimiento completo de sedientos. Quedaron secos. Eran tres los barrilitos.


Para que le cuento las de minas que había, si en verdad, para que andamos con cosas, andaban todas con esos calzoncitos de hilos dentales, que puchas que son tentadores. Era llegar y agarrar. Y como siempre, se armaron parejas momentáneas mientras duró el condumio. Si hasta el chico Tito agarró una vieja pituca y zangoloteó con ella.

Al medio día la cazuela de pava brillaba en su gordura, acompañada de papas chilotas, zapallo, porotitos verdes y chuchoca… luego venían si usted quería mi señor, chunchules fritas en sartén de cobre y claro con el favor de Dios y la Madre del cielo los perniles de chancho era cosa de comenzar a deslonjarlos para engullir, pollos fiambres, ensaladas surtidas con harto apio y paltas, que decirle como doraban los corderos al palo en el fogón especial que había en el patio, o esas ancas de vaquilla que soltaban el chorro jugoso que daba gusto.

Tres días duró la remolienda, es que cuando ya quedaron agotados los estómagos, bueno hubo que apurarle al chocolate caliente con leche, roscas si el Hernán Rivera Letelier no cabía en sí de puro gusto de tanto comer roscas el muy ladino, nos acordamos de los sábados en casa de la Lema y esa compañía especial donde estaba la Germana, la Bruja Abarca, la Soledad, y  para que le cuento como el negro Gaytán se puso más negro de puro apurarle al tinto y al asado. El Pelao Díaz quedó más hinchado que vejiga de toro. Todo el mundo comió hasta quedar tieso.  Los perros y gatos del barrio durmieron con placer una semana de tanto comer los restos de la pichanga descomunal.

El municipio, dispuso de un camión especial para recoger las basuras que quedaron del famoso bautizo de la Fernandita. Ya ve usted poh, como la soledad en el invierno de la vida lo hace a uno acordarse de cosas buenas.


El Mirón de la Calle.